CEUTA, NIETZSCHE Y LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA: ¿Y DESPUÉS DE LA INDIGNACIÓN QUÉ?
En esta reflexión no estoy defendiendo la insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, pero, como decía Nietzsche la compasión puede convertirse en una forma de multiplicar el sufrimiento. Quien compadece no elimina necesariamente el dolor del otro: lo hace suyo y lo extiende. Además, según Nietzsche, una cultura que convierte la compasión en virtud suprema corre el riesgo de valorar la debilidad, la resignación y el sufrimiento por encima de la fuerza creadora y la capacidad de transformación social. Por eso, en Así habló Zaratustra , Nietzsche nos lleva a la idea del superhombre, en la superación de uno mismo, lo que, en el momento político actual español, implicaría entrar en la fase del «León nietzscheano», depredador y rompedor con el poder dominante. Sin embargo, en la sociedad española actual anida el último hombre nietzscheano: miserable, pusilánime, nihilista, hedonista, cómodo, satisfecho, prudente, incapaz de grandes aspiraciones y que quiere seguridad, bienestar y pequ...